Una vez más se puede soñardejar la maldad, la mentira y lo desleal,
lo mundano, lo atrevido y superficial
retomando el control, decisión y la moral.
Cambiemos la fe por aceptación a la realidad,
para muchos impía realidad…
Pero la fe opaca la mente y no la deja pensar
creando un mundo de fantasía que jamás llegara.
Atrás quedo la decisión del ser, atrapada en telarañas,
ya que con la fe aun queremos mover grandes montañas,
haciendo de la perfección de un cuerpo inteligente,
una desgracia y propia arma para humanos decadentes.
Una destrucción masiva en contra de la humanidad
descomponiendo los ideales de la realidad…
dejemos de esperar milagros de la “divinidad”
y explotemos la mente a toda su capacidad.
Tal vez un sueño en esta vida no sea tangible,
ni objetivo y en casos no muy entendible
pero es nativo en cada ser pensante
y en cada uno está el valor de hacerlo realizable.


